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Estos días debemos afrontar situaciones que hasta hace bien poco parecían de ciencia ficción e incluso las habíamos eliminado de nuestro imaginario. Y es en este nuevo contexto donde se está imponiendo el teletrabajo.

¿Cómo ha cambiado el paradigma por la crisis del CoVid-19?

Muchas personas y empresas que no concebían cómo trabajar desde casa o que lo denostaban por primar la presencialidad, se enfrentan ahora a un cambio obligado y radical.

“Una de las pocas formas de vivir este momento de crisis por el CoVid-19 es a través del teletrabajo, si es que puedes”. Si es que puedes porque hay actividades que son incompatibles.
Si es que puedes porque debes estar preparado tecnológicamente y, aunque con un Skype lo solucionas, si no tienes una configuración de datos en nube o servidor remoto va a ser más complicado. Si es que puedes porque teletrabajar requiere adoptar una serie de competencias que en el día a día presencial no son tan relevantes. Por ejemplo, la autodisciplina, la organización, la gestión del tiempo, etc.

Con todos esos “peros” seguro que encuentras alguna excusa que encaje en tu modo de pensar. También es cierto que quizá detectes alguna oportunidad. Ya sabes aquello de “hacer de la necesidad, virtud”.

Aprovecha las oportunidades que ofrece el teletrabajo

Así que si ya te has dado cuenta de que no puedes (ni debes) parar, sino que estás en el modo “Nueva Oportunidad ON” te sugiero que, desde ya mismo, trabajes teniendo en cuenta dos vectores.

Por un lado, está la gestión del momento en tiempo real; es decir lo que vas a hacer, las decisiones que vas a tomar para sostener la empresa, aunque sea bajo mínimos.

Por otro lado, está el liderazgo; cómo lo vas a hacer y qué valores subyacen en tus decisiones (interés común, equidad, solidaridad, integridad).

El teletrabajo facilita la gestión y también nos pone delante un desafío en cuanto al liderazgo. Pues el liderazgo de personas “en remoto” tiene algunos requisitos distintos a la presencia.

teletrabajo_consejos

Seguidamente algunas sugerencias:

1. La importancia del “por qué”

Transmite el porqué de tus decisiones, el sentido que tiene lo que vayas haciendo, el escenario que quieres conseguir con ello. Es la mejor manera de comunicar que no eres “un barco a la deriva”.

2. Crear comunidad

Tu equipo en estos momentos en los que está en remoto tiene sus propios ritmos y tiempos (además de sus preocupaciones). Es fundamental que puedas generar comunidad. Para ello hay desde grupos de whatsapp, o listas de e-mail, hasta las reuniones virtuales programadas. Tiene que haber un espacio común y global.

3. Comunicación con intención

Seguro que te comunicas mucho con tu equipo. La cuestión es que debes ser consciente de que tanto la “sobrecomunicación” como la “comunicación discriminada” pueden hacerte un flaco favor.

Comunicar en exceso genera estrés en el receptor ya que recibe un bombardeo constante de información que debe procesar a la vez que sigue con su trabajo y, en momentos de presión como el que vivimos, eso no ayuda a focalizarse ni a concentrarse.

Por otra parte, la comunicación discriminada, es decir, sólo sobre temas internos o externos sobre la gestión de la crisis, puede generar ansiedad. Es conveniente comunicar otro tipo de información sin necesidad de frivolizar nada, pero sí para distender.

4. Crea dos escenarios

Seguro que el foco ahora mismo está en la gestión del día a día y las decisiones rápidas que hay que tomar. Y eso es imprescindible, es el escenario A. Y también es necesario e igual de imprescindible trabajar en el escenario B: “el día después”.

En la medida que, desde ya, estés trabajando (o teletrabajando) en lo que vas a hacer cuando todo haya pasado, cómo generar nuevo negocio, qué paradigmas habrán cambiado y cuáles son las alternativas, será más fácil la remontada. Y además si creas este escenario de forma colaborativa con tu equipo, en las distintas comunicaciones y reuniones virtuales que tengáis, generarás un sentimiento de posibilidad de éxito, que redundará a su vez, en la gestión del día a día.

5. “Be human”

No hay nada peor que el liderazgo de “Superman o Superwoman” y más en momentos como los actuales. Es cierto que el liderazgo es un acto de generosidad y servicio a los demás, en este caso a tu equipo o a tus clientes. Otra cosa es actuar en forma de liderazgo paternalista, protector y, en último caso, anulador.

Es importante que muestres que eres un ser humano, que tienes tus inquietudes como todas las demás personas. No debes pretender tener la solución a cada situación porque además de imposible, generarás un sentimiento de desvalimiento entre tu equipo. En su lugar haz que cada persona pueda aportar su grano de arena, pregunta, felicita las ideas, refuerza otras miradas y perspectivas. No hay nada como sentirse útil.

“Cuando un objetivo se desvanece, siempre hay que buscar otro para continuar vivo”.

“Ahora sabíamos que no podríamos llegar a la Antártida, así que cambié de objetivo y decidí que la meta era regresar a casa todos con vida”, Sir Ernst Shackleton.