comunicacion interna en empresa

La comunicación interna en una empresa tiene un papel crucial, especialmente en momentos extraordinarios. Estos dos últimos años hemos visto cómo el mundo cambiaba cada vez que se nos ocurría pestañear. El llamado entorno VUCA se nos ha presentado de la mano de la hiperconectividad, que hace que todo se mueva (aún más) de forma inmediata, por eso se requiere una buena comunicación entre directivos y demás mandos intermedios en una empresa.

Frente a un escenario así, las empresas nos hemos visto obligadas a transformar nuestra gestión, liderazgo e indicadores. Aquellas que tenían una misión y propósito de empresa bien definidos han contado con cierta ventaja, al tener un punto de referencia claro. Pero, a todos, es incuestionable, nos ha cogido por sorpresa: comités de crisis, ajustes de estrategias, ERTEs, rediseño de la experiencia del cliente, nuevos modelos de teletrabajo… todo ello unido a la necesidad de asegurar la estabilidad del negocio y, por tanto, del futuro de la marca y sus empleados/as en ella.

 

Comunicación interna en tiempos de inestabilidad

En una coyuntura así es fácil que toda la energía de los máximos directivos/as se focalice en ‘salvar las velas del barco para seguir navegando’. Es una obligación, por supuesto. Pero si queremos que ese barco llegue a puerto, es necesario seguir ‘aprendiendo de otros marineros, tener una buena comunicación interna en una empresa, reajustar el rumbo, invertir en un nuevo timón, etc’. En este sentido, como director general, una de mis obligaciones es ayudar a mi Comité de Dirección a ver más allá de su día a día: levantar la vista para ver el horizonte y recordarles por qué y para qué estamos a bordo de ese barco.

Al leer el titular puede parecer que me anticipo demasiado, como si este último cuatrimestre no existiera o estuviera perdido. Pero, la realidad es que 2021 nos ha traído unos contrastes y resultados que quizá no esperábamos. En algunos sectores la recuperación está tardando más de la cuenta en llegar (ocio nocturno, hostelería, etc) mientras otros parecen no tocar techo (logística última milla, alimentación, farma, etc). Hemos vivido un año muy centrado en el día a día y en esa recuperación deseada. Poco espacio han tenido los comités de dirección de las empresas medianas y PYMES (la mayoría de nuestro país, de hecho) para levantar la vista y aprender del entorno, además que la comunicación interna en una empresa se ha podido dejar un poco de lado debido a la situación.

Precisamente por todo lo anterior, personalmente me marco una prioridad clara de cara a 2022: los directivos/as tenemos que comunicarnos más entre nosotros/as. Hemos peleado, remado a contracorriente, y estamos saliendo airosos. Es el mejor momento de compartir, aprender de nuestras experiencias y ayudarnos. Esto aplica de lleno a los comités de dirección, por supuesto: es obligatorio, desde la Dirección General, que se fomenten entornos fuera de las propias reuniones corporativas periódicas, se afiancen las relaciones personales entre profesionales y se compartan buenas prácticas y proyectos transversales para evitar el estancamiento que producen la urgencia y el estrés de salvar una crisis.

Pero igual de importante es que los managers y directivos/as retomen el networking entre empresas. No hay mejor aprendizaje que el de la experiencia, y conocer de mano de otro director/a cómo han enfocado los diversos retos vividos durante esta pandemia tiene un valor incalculable. De aquí la necesidad de crear espacios ‘seguros’ entre profesionales donde poder compartir con total confidencialidad y comodidad situaciones difíciles, las soluciones aplicadas y resultados obtenidos. Intercambiar conocimiento del más alto nivel, el que otorga la responsabilidad de asegurar el futuro de las personas de tu equipo.

 

Los encuentros MontanerLABS

Uno de esos espacios surgidos justo un mes antes del estallido de la pandemia, de forma casi premonitoria, son los MontanerLABS: encuentros a puerta cerrada (ahora en ‘sala virtual’) donde, cada mes, directivos/as de diversos sectores y de toda la geografía se reúnen para debatir sobre el liderazgo empresarial y de equipos. A pesar de ser un entorno online y de no conocerse entre ellos, el encuentro se ha descubierto como un foro inmejorable donde compartir sin reticencias ni maquillaje los retos, fracasos y éxitos durante estos dos años.

En mi caso, como comentaba al principio, éste va a ser un objetivo personal para 2022: ampliar mi red de directores/as generales para aprender de ellos, compartir y salir reforzado. El teletrabajo, las medidas de seguridad, el ritmo frenético de las empresas, etc no ayudan precisamente a la socialización profesional, a pesar de los numerosos cafés virtuales que hemos tomado en este tiempo. Por tanto, el próximo año debe ser el de la remontada definitiva, porque implique también una oportunidad de poder relacionarnos más y mejor.